Incapacidad permanente: Tipos y cómo solicitarla

Cómo solicitar la incapacidad permanente
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Incapacidad permanente: Tipos y cómo solicitarla

La incapacidad permanente hace referencia a la situación en la que se encuentra un trabajador que, debido a una enfermedad o lesión grave, no es apto para el desarrollo de una actividad profesional y, por ello, es merecedor de una pensión económica. Por lo general, esta situación se da una vez que el trabajador ha concluido un período de baja médica o incapacidad temporal.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) define así la incapacidad permanente por medio del artículo 193 de la Ley General de la Seguridad Social:

“1. La incapacidad permanente contributiva es la situación del trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitivas, que disminuyan o anulen su capacidad laboral. (…).

2. La incapacidad permanente habrá de derivarse de la situación de incapacidad temporal, salvo que afecte a quienes carezcan de protección en cuanto a dicha incapacidad temporal, bien por encontrarse en una situación asimilada a la de alta, de conformidad con lo previsto en el artículo 166, que no la comprenda, bien en los supuestos de asimilación a trabajadores por cuenta ajena, en los que se dé la misma circunstancia, de acuerdo con lo previsto en el artículo 155.2, bien en los casos de acceso a la incapacidad permanente desde la situación de no alta, a tenor de lo previsto en el artículo 195.4”.

Tipos de incapacidad permanente

En base al grado o intensidad de la lesión o enfermedad relacionada con la actividad laboral, podemos diferenciar cuatro grandes tipos de incapacidad permanente:

  1. Incapacidad Permanente Parcial. Es aquella que recibe el trabajador como consecuencia de una enfermedad profesional común, o bien un accidente laboral o no laboral, y que lo deja inhabilitado para la práctica de su profesión por una disminución del 33%.

  2. Incapacidad Permanente Total. Hace referencia a la situación en que el trabajador queda inhabilitado para la práctica de su profesión habitual, pero sí puede desempeñar otras profesiones diferentes.

  3. Incapacidad Permanente Absoluta. También conocida como “invalidez absoluta”, este grado de incapacidad hace referencia a la situación en que el trabajador queda inhabilitado para el desempeño de cualquier actividad profesional con el mínimo rendimiento.

  4. Gran Invalidez. Constituye el grado máximo de incapacidad laboral en nuestro país. Se otorga a las personas que cuentan con una incapacidad permanente y, además, necesita de asistencia al no poder desempeñar labores básicas de la vida cotidiana.

Causas de una incapacidad permanente

La situación de incapacidad permanente puede originarse por diferentes causas, aunque éstas deben contar con una alta gravedad y tienen que estar derivadas de la actividad laboral. De esta forma, se puede acceder a una pensión por incapacidad laboral permanente por:

  • Enfermedad común. Requiere una cotización mínima de 1.800 días en los diez años anteriores a la solicitud y que el trabajador se encuentre de alta o en situación asimilada de alta. Esto es, una situación equivalente al alta para algunas prestaciones, sin estar cotizando, pero con derecho a recibirlas.

  • Accidente no laboral. Ocurre fuera del trabajo. En este caso, se exige estar dado de alta y no se debe cumplir con ningún período mínimo de cotización.

  • Accidente laboral. Tampoco exige período mínimo de cotización, aunque en este caso el accidente debe haber tenido lugar en el puesto de trabajo o acudiendo al mismo.

  • Enfermedad profesional. Hace referencia a los riesgos derivados de la actividad profesional. En este caso, el trabajador tampoco tendrá que acreditar un período mínimo de cotización para acceder a la prestación.

Enfermedades para solicitar una incapacidad permanente

De acuerdo con el artículo 194.3 de la Ley General de la Seguridad Social, “la lista de enfermedades, la valoración de las mismas, a efectos de la reducción de la capacidad de trabajo, y la determinación de los distintos grados de incapacidad, así como el régimen de incompatibilidades de los mismos, serán objeto de desarrollo reglamentario por el Gobierno, previo informe del Consejo General del Instituto Nacional de la Seguridad Social”.

Así las cosas, algunas de las enfermedades por las que un trabajador podrá solicitar una incapacidad permanente son, entre otras: cáncer, artrosis, alzhéimer, ansiedad, epilepsia, fibromialgia, migraña, lumbalgia, parkinson, etc.

Cómo solicitar la pensión por incapacidad permanente

De manera general, es el trabajador quien suele realizar la gestión para recibir una pensión por incapacidad permanente, antes de cumplir la edad de jubilación.

No obstante, este trámite también puede ser realizado por cualquier persona o entidad relacionada con el procedimiento, esto es, la Seguridad Social, la Mutua de Accidentes o un profesional médico. Eso sí, nunca podrá ser el empresario quien se encargue de solicitar la pensión por incapacidad permanente a cualquiera de sus trabajadores.

Una vez presentada la solicitud, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) será el órgano encargado de aprobar la incapacidad permanente o denegar la misma.

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Lotería de Navidad 2021: Claves y forma de tributación a Hacienda

Lotería de Navidad. Impuestos
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Lotería de Navidad 2021: Claves y forma de tributación a Hacienda

Esta semana ronda en nuestras cabezas la posibilidad de ser uno de los afortunados en ganar la lotería. Tapar agujeros, comprarse una casa o un coche, hacer un viaje… son las respuestas más habituales de los beneficiarios del premio. Lo más curioso es que mientras que las posibilidades de ganar para un jugador son del 1 entre 100.000 (0.001%), Hacienda siempre obtiene el 20% del total que supera la cuantía del mínimo exento. Por ello, conviene saber cómo se debe tributar este premio para no tener problemas con la Administración Pública.

Durante el pasado año 2020 el mínimo exento fue establecido en 40.000 euros, lo que significa que no se pagan impuestos en los premios inferiores a esa cantidad. Así, cuando el premio supera la cuantía establecida se aplicará un 20%. Por lo tanto, solo el primer, segundo y tercer premio tendrán que abonar los impuestos correspondientes, mientras que el resto quedan exentos del pago de impuestos, como recoge en la Ley 16/2012, de 27 de diciembre, marcando las pautas de los impuestos de la Lotería de Navidad.

¿Cuándo se pagan los impuestos?

A la hora de cobrar el premio, los afortunados no tendrán que preocuparse por la declaración del dinero, ya que hacienda resta los impuestos del premio de manera automática. La declaración de la Renta debe recoger esta información en el apartado de “ganancias y pérdidas patrimoniales no derivadas de la transmisión de elementos patrimoniales».

En caso de los contribuyentes no residentes quedan obligados a rellenar el Modelo 230 de la AEAT para que se apliquen las retenciones necesarias. También será obligatorio rellenar el Modelo 136 en caso de que la retención del 20% anteriormente mencionada no se aplicase en el momento de recibir el premio.

La Lotería del Estado no está incluida en la base imponible del IRPF, de manera que no será necesario pagar más en la declaración anual. Los afortunados no se verán afectados a la hora de la obtención de ayudas publicadas en prestaciones o becas.

¿Qué ocurre cuando el boleto es compartido?

Lo conveniente es informar de que se trata de un boleto compartido a la hora de recogerlo en la propia administración, además de identificar a los ganadores. La entidad debe informar a la Agencia Tributaria. Es importante, ya que a la hora de distribuir el premio Hacienda puede considerar dicho abono como donación y las arcas públicas se verían premiadas doblemente.

Cuando no es posible acreditar que el boleto pertenece a varias personas o se decide posteriormente repartir el premio, se produce una donación al titular del boleto, por lo que éste deberá ser tributado bajo el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

En los boletos compartidos, una única persona figura como beneficiario y será él mismo el responsable del reparto. También será el encargado de informar de todos los premiados.

Participaciones en boletos

Las participaciones de lotería no existen a efectos fiscales, ya que lo que tributa es el propio décimo. En el caso de las participaciones premiadas con más de 2.500 euros se aplica la retención al depositario del décimo. Esto quiere decir que se cobrará lo que corresponda proporcionalmente después de haber descontado los impuestos. Como se menciona anteriormente, conviene identificar a los participantes para evitar que el reparto sea considerado donación.

Comunidad de bienes

En el caso de las parejas, no es necesario estar casado en régimen de gananciales para entender que la pareja comparte un décimo. En 2015, el Tribunal Supremo resolvió un caso por apropiación indebida. Se entiende que cuando la pareja tiene una comunidad de bienes, independientemente de si está casada o no, deberán repartir al 50% la cantidad en el momento que se produzca la ruptura de la relación.

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